domingo, 9 de noviembre de 2014

AL HIMNARIO DEL SALVADOR - POEMARIO

1

Dichoso el que se apartó del mal consejo,
el que disfruta de la Palabra como un niño.
Terminará bien toda obra que emprenda
y las ramas de su árbol no se caerán.

Los maléficos caerán al primer viento fuerte,
en el juicio final serán fantasmas sofocados.
El Señor sabe que carretera tomó cada uno,
la senda malvada es extensa y finita.

2

Los faraones de la tierra intentarán conspirar,
el régimen mesiánico se practicará a cabalidad.
Los redimidos se reirán de todos, uno por uno.
El poderoso suplicará por una gota de agua.

La santa iglesia que peregrina es su cuerpo.
Pisoteará a los opositores en su hora.
Póstrate con los ojos en el suelo ante el Padre.
Adoraremos al Hijo de Dios por los siglos.

3

Al cristiano le llueven los antagonistas
y no son pocos los que pretenden lacerarlo.
El arma de guerra es la plegaria en el espíritu,
duermo a pies sueltos bajo su paraguas.

Me rodean con el propósito de perforarme,
planifican mi herida con el dedo en el gatillo,
ninguno se ellos izará su bandera.
Es Dios quien reparte los ganchos de izquierda.

4

Dios Padre nunca ha padecido de sordera,
me dio oxígeno cuando pernoctaba en la mazmorra.
Ninguna satisfacción reside en lo que es terrenal.
Medita el evangelio puro en silencio, en la cama.

La vanidad es la cicuta perfecta para el alma.
Ofrécele a Dios el deseo sincero de santificarte.
La alegría plena se alcanza con la media vuelta.
Mis plácidos ronquidos son una loa tras otra.

5

Con el primer rayo del sol invoco tu compasivo nombre,
te ruego que atiendas mis vocablos, con fe.
Cada iniquidad percibirá una sanción específica.
El engañador lamentará a mares sus embustes y tretas.

Entro a la casa del Padre como un familiar más
y le suplico que me encadene a los textos sagrados.
El salvado saltará de contento por toda la eternidad
y los favores son tantos que me estremezco.

6

Merezco una pateadura y me das ternura,
Tú eres quien resucitará mi alma, mi ser.
Sáname de esta enfermedad en la que no soy inocente.
Estoy cansado de pedirte perdón por mi pecado.

Ya no soporto tanta hostilidad sobre mí.
La mano de su misericordia cae sobre mí
y los que me fastidian emprenderán la retirada,
confundidos entre sí, totalmente descolocados.

7

Señor, líbrame de los que anhelan despedazarme;
he procedido correctamente, según tu ley,
y si no es así que me pisoteen entero.
Que mi probidad sea ensalzada en la persecución.

Dios es un amparo personal en el recto de corazón.
De los arrepentidos es el reino de los cielos.
La ira santa golpea al que insiste en la infamia.
Cava su propia fosa el transgresor pertinaz.

8

¿Qué es el ser humano sin la presencia divina?
Por tu amor, lo galardonaste inmerecidamente.
Cogobierna lo que hiciste y pusiste en la tierra,
es el beneficiario y copartícipe de la gloria del Padre.

Los niños corean con halagos a su santo nombre.
Neutralizas al vengativo, al sublevado, al indómito.
Todos los hombres son iguales delante de la cruz.
El firmamento y la revelación engrandecen a Dios.

9

Mis adversarios fueron derrotados plenamente
y absolutamente nadie se acuerda de ellos.
Al ateo, infame o cruel, siempre los abatirá.
Él es el albergue del oprimido, del angustiado.

El que pone sus ojos en el Mesías no es defraudado.
Escúdame de los que me aborrecen con inusitada saña.
Los que se olvidan o postergan a Dios se quemarán.
Al quebrantado restaurará y al pobre enriquecerá.

10

El hombre vil no pondera sus pensamientos.
Maltrata al desposeído con desparpajo y sorna.
Presuntuosamente satisface los deseos de su alma
y el juicio de Dios sería una fábula de individuos aburridos.

El malvado asegura que ningún azote le alcanzará.
Con su astucia humilla o mata a los honestos.
Él contusionará duramente el brazo del canalla.
La violencia es ancha, sus oídos son la absolución.

11

Confío ciegamente en la coraza de Dios Padre,
los tenebrosos preparan su artillería e iracundia
en contra de los que proceden correctamente.
Este es un mundo sin ley y el justificado clama.

Desde la cima del cielo Dios los cata a todos
y sabrá claramente quien es quien en la hora cero.
A los redimidos los pone a prueba y los limpia
y el fuego y el azufre son el destino del despectivo.

12

La faraona del tiempo final será la mentira,
y los que se subordinen al evangelio serán pocos.
Tus vocablos te pudrirán o te salvarán.
La Palabra rescatará a la manada pequeña.

la lengua del arrogante es una siembra horripilante,
los seudoprofetas se apoderarán de la pantalla.
La pureza del nuevo pacto irrita al lujurioso.
La fiesta de las tinieblas tiene fecha de término.

13

Dios no se olvida del cristiano, lo moldea,
y da la impresión que por un tiempo se esconde;
y no pone cargas que no se puedan soportar
y le autoriza alguna victorias temporales al rufián.

Antes de empezar a pelear cualquier batalla recia
el redimido ya la ganó de antemano, por la fe.
Todo triunfo trascendente pasa por el Gólgota.
Le canto también a Jesús por la maravillas del edén.

14

El consagrado a la necedad niega la existencia de Dios,
la sangre preciosa que emana desde la santa cruz.
Se corrompe hasta el punto de rechazar la moral objetiva
y pelea como un loco en contra de todo rayo de santidad.

El planeta se va a enmugrecer de punta a cabo.
En el minuto señalado el Nazareno secuestrará
a un pueblo que le esperó atado a la resurrección.
Bienaventurado el que posee hambre del Dios vivo.

15

¿Quién resistirá la santa mirada del Señor?
¿quiénes se sentarán en el sofá cama del Padre?
Los íntegros, los que se bañaron en la verdad,
los que disfrutan de los mandatos de la nueva alianza.

El que no lesiona a sus hermanos en la fe,
el que no fastidia a los vecinos y ciudadanos,
el que no abusa del otro, el que desprecia la ignominia,
jamás caerá en un hoyo profundo o en los titubeos duros.

16

Es imposible una buena noticia fuera de la Palabra,
un ángel armado y celoso es mi guardaespaldas.
El paganismo y los vicios ya no me complacen.
No le prenderé velas a ningún ídolo hermoseado.

Soy un heredero de las propiedades de la Trinidad.
El texto sagrado es mi consejero y esperanza.
Me librará del mal, de ese azote sin un propósito.
Me mostrarás en tres dimensiones el sendero beatífico.

17

Por favor, escucha la oración de esta lengua sincera.
Acataré tus fallos bajo cualquier circunstancia.
He sido leal a tu voluntad, apóyame ahora.
Cuídame como a un niño mimado, desde tu trono.

Mis enemigos me vigilan y me rodean buscando
la oportunidad de lanzarme al suelo con ira.
Son fieras agazapadas que chocarán contra roca.
Ver su rostro es un regalo inmerecido y sempiterno.

18

Cristo es la roca, la roca total, mi castillo.
Invocaré al Hijo de Dios cada vez que sea necesario.
Él oye mis clamores con amor en toda inclemencia.
Él me capacita para ser un buen infante de marina.

Soy capaz de exterminar los demonios que me pellizcan.
Los incrédulos gritan y ni el viento los considera.
Las rebeliones las trituras una por una, con fuego.
No hay otra roca fuera de Jesús, ni nada parecido.

19

El universo es una evidencia más de su labor.
El lenguaje del espíritu se siente, mas no se descifra.
El evangelio del reino se predicará en todo lugar.
La ley de Dios llena el sórdido vacío del alma.

El precepto divino es quien abre los ojos,
es el parámetro de toda equivocación y ofensa.
Dios, acepta mis reflexiones y mi cancionero.
Todas las expresiones de Jesús son incuestionables.

20

Por supuesto que te oirá en el día del conflicto,
el Dios de los profetas te defenderá desde su casa.
Participaré de la santa cena cada vez que corresponda.
Que Él satisfaga los deseos puros de tu sediento interior.

Cristo salva con vigor a sus elegidos, a su rebaño.
La victoria genuina es una garantía a todo salvado.
Veremos tropezar y achicharrarse a los inconversos.
El que confía en los bienes materiales ya falleció.

21

El último vástago del rey se regocija de tu gran poderío,
de la llenura con el Espíritu Santo y fuego.
No le desdeñaste ninguna de sus peticiones piadosas.
Le coronaste con una gloria que el cerdo no entiende.

He sido honrado y bendecido por tu bondad.
Su presencia es una experiencia extrema, perpetua.
Su mano acogotará a los que te denostan.
Las ovejas te adoran hasta agotar las mandíbulas.

22

Otra vez me abandonaste como si fuera un pelagatos,
transito por las calles como un perfecto don nadie.
No tengo vigor alguno y soy estiércol en el polvo.
Dios no es negligente con el requerimiento de un hijo.

En su momento específico, el redimido es levantado.
El único faraón es el Padre y él rige toda movilidad.
El reino de los cielos no posee fisuras ni un final.
El Cordero de Dios se quedó solo, por nuestra salvación.

23

El pastor no es el obispo, es Cristo Jesús.
Él me entregará serenidad cuando mi alma baje
al más profundo valle de tortura y sangre.
No me asustaré en medio de los leones encrespados.

Me sirves un buen almuerzo delante de mis perseguidores
y les indicas que soy tu retoño, en el tifón.
Estoy enlazado a su gracia en cada inhalación.
Tarde o temprano me aposentaré en su huerto rutilante.

24

Dios es el arquitecto y dueño del firmamento,
y el que ha purificado su ser ingresará a su comedor.
Toda bendición pasa por la crucifixión del Mesías.
El rey de reyes aparecerá, con toda su gloria.

Todos con la frente en alto y una gran sonrisa,
todos con las manos abiertas y los ojos atentos,
que en un caballo blanco viene el Todopoderoso.
El que fue parido en Belén es el señor de señores.

25

En el período más terrorífico e inquietante
el Señor les abre una ventana de escape.
Humillará al corazón terco, al desobediente.
Es un desmemoriado con los pecados ya perdonados.

El mensaje del nuevo pacto está a total disposición
de aquel que optó por la avenida del bienestar.
En el temor reverencial a Dios reside la paz rocosa.
No es puesto en ridículo el que se apega a él.

26

Sin vacilaciones me he subordinado a la Revelación.
No confraternizo con los cínicos y enmascarados.
Vivo pendiente de los conceptos que brotan del altar.
Divulgaré mi transformación a los que me rodean.

Destruye mis transgresiones y mi falta de visión.
Detestaré la dialéctica de los inicuos y burros.
Abusaré una vez más de tu sublime misericordia.
Un día dormiré en el tabernáculo de tu gloria.

27

No me amedrento cuando me cobija la divina luz.
Los que perfilaron mi mal fueron dispersados.
Si mi angustiador es un cíclope, mantendré la fe.
Ruego que la casa de Dios sea mi casa, por siempre.

Primero me cubrirá con un manto de bellacos
y posteriormente me parará en la cima del monte.
Me afanaré buscando la cara de Jesucristo cada día.
No arrugué porque sabía que tu brazo me sujetaba.

28

Cristo, no te desligues de mi desvalimiento férreo.
Ruego ser raptado ese día con la manada pequeña.
Tú eres la roca en la que deposito mi esperanza.
La paz que vocifera este mundo no es mi paz.

Que cosechen lo que largamente han sembrado.
Ellos descartaron todo llamado al arrepentimiento.
Me socorrió por enésima vez y le canté una semana.
Dios bendice a sus legatarios sin cansarse jamás.

29

Ese día los poderosos reconocerán que Cristo es Dios,
los científicos ateos aceptarán que es el Verbo de Dios,
los humanistas se convencerán de que es el Salvador.
Todo lo que respire le inventará una alabanza.

La voz del Señor creó los cielos y la tierra.
Ríos, aves y árboles aplaudirán su nombre.
No posee manchas ni desvaríos en su currículum.
En todo sitio y hora, adoremos a la Santísima Trinidad.

30

Me escabullí de las socarronerías de los impíos,
de la enfermedad me sanaste cuando fue preciso.
Extrajiste mi alma en medio del airado incendio.
No haré nada que enfade al Dios Todopoderoso.

Con la sangre preciosa mi ataúd posee mucho sentido.
Transformaste mi tragedia en sana alegría y jolgorio.
Es abyecto dejar de alabar al Salvador de la humanidad.
En ese viernes santo la muerte fue vencida.

31

Soy tu vasallo y mira bien como estoy.
Me encuentro atrapado en una telaraña de intrigas.
Tú eres mi única roca y albergue.
Los faranduleros y desleales hasta ven telenovelas.

Al saber que la gracia me acompaña soy dichoso,
y cada uno de mis tendones dependen sólo de Él.
Que a través de mi testimonio se vea tu luz.
Que estuve a punto de perecer, pensaba yo.

32

Después de arrepentirme y suplicar por su perdón,
me siento como una pluma o un reo absuelto.
Postergar la confesión es un sufrimiento estéril,
y la desertificación del alma es el alimento matutino.

En medio de la balacera Él te guardará.
Tú eres mi profesor y mi linterna en la noche.
No me comportaré como el asno, sin comprensión alguna.
El contentamiento del recto de corazón es incesante.

33

Si Cristo es tu Salvador, eres un elegido.
Sus discípulos le aclaman con orquestas y coros.
Su Palabra es normativa, final e infalible.
En ese día toda la humanidad se le postrará.

Todo lo que Él dice se hace, se cumple.
Él está atento con el proceder de cada persona
y conoce en detalle la intención de los corazones.
El ojo del Espíritu Santo habita sobre el que le teme.

34

A la cuenta de tres adoremos todos al Hijo.
Él ha pulverizado mis cientos de miedos
y no subestimó ninguna de mis aflicciones.
Cada seguidor de Jesús posee un custodio.

Nada les faltará a los esclavos de Cristo Jesús.
Refrenaré mi lengua, apaciguaré mi espíritu.
La ira divina tarda, mas recae sobre el malvado.
No se quemará en el fuego el redimido por su sangre.

35

El cristiano pelea una batalla que ya se ganó.
Su lanza destruye todos los blancos del tentador.
El viento hará volar todo propósito tenebroso.
Cuando me amenace, también venceré a mi Goliat.

Ellos desean mi mal, y yo oro por ellos.
La rabia de mis antagonistas nace de la lobreguez.
Con su espada salvaguarda a sus ejércitos.
En cada oportunidad publicitaré su gracia.

36

Ellos despiertan como si Dios no existiese.
Presumen de sus desvaríos y trampas relajadamente.
Antes de involucrarse en una ruindad, la planifican.
No hay sentimientos de culpa por su impiedad.

Bajo el parasol de su amor residimos seguros.
El corazón hambriento se saciará con la alianza.
El manantial de tu luz todo lo sobrepasa.
La altivez demuele a todos sus prosélitos.

37

El que prospera por el mal camino se caerá feo
y no vive la grúa que los levante otra vez.
Deleitarse en Él es acceder a su favor.
Ora fervorosamente en silencio y llegará tu turno.

No intentes hacer justicia por tu propia mano.
Los mansos de corazón heredarán la tierra.
Un patrimonio digno es mejor que ser millonario.
El salvado paga lo que debe y es dadivoso.

38

Dios, no me castigues y sé que me lo merezco.
Siento hasta el tuétano la disciplina del Padre.
Si estoy botado y aquejado, la culpa es sólo mía.
El pecado me tiene como un gusano con sarna.

Si me desamparas me lanzarán de un vigésimo piso.
Así, nadie anhela mi amistad, ni bebido.
Acepta otra vez mi arrepentimiento, de rodillas.
No te demores más en auxiliarme, en restablecerme.

39

Obviamente la estadía aquí es transitoria.
Cuidaré mis palabras cuando me frustre.
Discúlpame por quejarme por el éxito de los impíos.
El ser humano ante la eternidad es nada.

Afanarse con las vanidades y codicias es infecundo.
Aprenderé a callar sobre los designios del Padre,
a derramar mis lágrimas a los pies del Nazareno.
El divino Espíritu Santo nos guía a la meta.

40

Sólo en la Escritura se estampó la voluntad de Dios.
Me lanzó una cuerda y agua al fondo del agujero.
Restauró mi ser: espíritu, alma y cuerpo.
Feliz sea el creyente que se divorció del engreimiento.

Sus prodigios y dádivas son cuatrillones y cuatrillones.
Les notificaré que Jesús es el único y suficiente Libertador.
Apura tus pasos y socorre a este porfiado.
Sin tu misericordia moraría en el tarro de la basura.

41

Es sabio y clemente el que se preocupa del desposeído.
Atender al menesteroso es un apostolado superior.
Combate al que pretende mi ruina, mi rodada.
Las felonías germinan de los parajes menos esperados.

Me descarrié porque mi alma se contaminó,
sólo tú me puedes curar y ponerme en la senda.
Inventan mentiras sobre mí, me calumnian.
Me rodean toneladas de chismes, mas soy inmune.

42

Mi hambre por la llenura del Espíritu Santo es descollante.
Mi sed por el manantial del evangelio es desesperante.
Por mis líos la gente cree que Dios me desamparó.
Era un predicador fogoso y ahora estoy degradado.

Siempre es un placer asistir al templo de Cristo Jesús.
Sin importar el estado en que me encuentre, le cantaré.
A veces da la impresión de que el Padre me olvidó.
Soportaré el fastidio de mis rivales mirando la cruz.

43

Señor, defiende mi causa que es la tuya.
Exímeme de los engaños y de las zancadillas densas.
No caminaré deprimido por las saetas que me tiran.
La claridad de tu carretera me conducirá.

El hado del redimido es acampar en su monte.
En el día del Señor entraré al tabernáculo con una guitarra.
El alma que está dentro de mí a veces decae fuertemente.
Si soy paciente en mis plegarias, reiré sin parar.

44

La victoria la da Dios, la espada es el instrumento.
El Señor pondrá al enemigo bajo tus pies.
La victoria no viene del talento o virtud humana
y el infiel se expone a una humillación dura.

Por medio de una devoción mediocre nada logras,
es más, te rodearán la vergüenza y las burlas.
El Padre se responsabiliza por sus hijos fidedignos,
no por sus sobrinos o ahijados, que son inestables.

45

Estoy deseoso de escribirle adulaciones y cánticos.
La gracia te transforma en un corazón hermoso.
Mi florete es la Sagrada Escritura, la nueva alianza.
Cabalgaré sobre la vía de la verdad revelada.

El trono del Salvador supera al tiempo y el espacio
y las alegrías trascendentes y eternas vienen de allí.
Todos se visten adecuadamente delante del Rey.
Nada ni nadie borrará al Nazareno de la memoria.

46

Jerusalén es la capital formal del reino de Dios.
La nueva Jerusalén está a la vuelta de la esquina.
En un terremoto fuerte Él mismo es el rescatista,
porque Él es el socorro primero en las aflicciones.

De la ciudad de Dios se desprenden cataratas y ríos
de bendiciones y misericordias para el rebaño.
Cristo es el centro, limpia lo que le rodea,
y repleta de prodigios y milagros lo que toca.

47

Él es el rey de reyes y señor de señores.
Todos y todo terminarán subordinándose a él.
Decidió compartir su gloria con sus discípulos.
Se azota a sí mismo el que le pone mala cara.

El último día será el primero en su reino.
Que todos los cancioneros le adoren incansablemente.
Por fe, diviso desde aquí la morada celestial.
La gloria comenzó con la ascensión de Jesucristo.

48

El monte de Sion es el domicilio del Todopoderoso.
Este es el destino del obediente, del purificado.
Un pétalo de este monte supera toda la gloria
que ha existido y que ofrece este impío mundo.

El que navega en la barca de Jesús de Nazaret
sentirá los tornados mas no le afectarán.
Sé lo bondadoso que es él, no soy un desmemoriado.
Intenta golpear la puerta de su palacio: queda tiempo.

49

El que nada en sus riquezas extravió la ruta.
Es casi imposible que un millonario se salve,
porque renunciar a las posesiones es un desafío límite.
El patrimonio no prevalecerá, sólo su sangre.

El camello no pasa por el ojo de una aguja.
En el centro de las tinieblas el dinero no sirve
y la corrupción y el crimen rodean al oro.
La honra al hombre es fútil y se queda acá.

50

Desde Sion ilumina al universo y al alma humana.
Es el único y suficiente Dios y Salvador y mediador
y nada hay que se le parezca, que se le acerque.
Con su celoso fuego consumirá y juzgará.

Los que respetaron el pacto ingresarán riéndose
al living del Dios Padre, a la gloria eterna.
Los que desestiman el evangelio podrían ser masacrados.
Al convertido se le abren las puertas del esplendor.

51

La sensualidad voltea a cualquier descuidado.
Dios escucha atento al que se arrepiente de corazón,
al que anhela un aseo íntegro en el alma y cuerpo.
Las ofensas a Dios nacen de la naturaleza caída.

Enséñame en terreno lo que es la rectitud, la pureza,
porque sé que no negocias la santidad del reino.
Por favor, no me deseches por mi mala conducta.
Fabrícame una boca que se dedique a ensalzarte.

52

El poderoso prepotente se derretirá por siempre,
ese que vive diseñando trucos, menosprecios y fraudes.
No se somete ni reflexiona sobre la justicia.
Su lengua es una fuente de mentiras y cinismos.

Dios te extirpará de la tierra con decisión,
y en el abismo implorarás por una gota de agua.
Verás al salvado regocijarse en el paraíso
y con todo el dinero posible no comprarás un ticket.

53

El tarado se convenció de que Dios no existe,
de que el magistral firmamento es obra de la casualidad.
Actúan sin Dios ni ley, sembrando vientos vigorosos,
y desdeñan la nueva alianza sin arrugar la cara.

Desde su trono Él busca a los adoradores innegables.
Verdaderamente santo y justo hay uno solo.
Al que no invocó a Dios le crujirán todos los dientes.
No quedará impune el que hiere al prójimo.

54

Padre, que la sangre preciosa rescate mi ser.
Hoy te imploro para que me protejas de los otros.
Personas agresivas luchan por verme nock out,
menos mal que Dios es mi auxilio en los ahogos.

El daño que me infringen les rebotará en la cara.
Contemplaré la devastación de mis antagonistas.
En el minuto preciso Él nos libra de las aflicciones.
El discípulo del Nazareno es un adorador perenne.

55

El amor al dinero da inicio a los males y delitos.
El abuso y la inmoralidad sobresalen en esta ciudad.
Me persiguen con rabia por ser un cristiano de Cristo.
Me gustaría huir de esta comunidad de lobos rapaces.

Dios, aniquila y dispersa a mis opositores,
son los mismos que oprimen al que pueden.
Uno pelea, mas Cristo Jesús es quien gana las batallas,
aunque los demonios fastidiosos sean cientos.

56

El hombre angustia al hombre, por su altivez.
El hombre explota al hombre, por su codicia.
El descarriado intenta perforar el objetivo del pacto
y elabora intenciones sucias contra la manada de Jesús.

Con un corazón vivo honraré su santa Palabra
y no me preocupa el daño que intenten hacerme ellos.
Con consecuencias, las obras suben a la balanza.
Una y mil veces me has librado de las flechas furiosas.

57

En tu sombra me cubro hasta que termine el ciclón.
El evangelio del reino de Dios está de nuestro lado.
El Nazareno carboniza esos arpones que se me arrojan.
Por su misericordia somos sanos y salvos.

Estoy en una fosa de leones hambrientos y flacos
y mis enemigos vomitan aceite hirviendo sobre mí
preparándome todo tipo de trampas y telarañas.
Mas yo confío en su infinita y gigantesca misericordia.

58

Dios juzgará a los gobernantes y legisladores.
Sus obras y proceder serán pesados con equidad.
El hombre es un descarrilado desde que nace
y lleva consigo la naturaleza que se estropeó en el huerto.

Dios, mutila toda garra que hiere al prójimo,
enceguece la mirada impía, calcina la ira.
La venganza es propiedad de la Santísima Trinidad.
Veré en el piso la sangre de los malvados.

59

El inescrupuloso no consumará sus planes
si es que mi escudo protector es el Redentor.
Algunos se quiebran la cabeza pensando
en como dañarme, neutralizarme, liquidarme.

Todo grupo humano o persona que posterga a Dios
se condena y atrae para sí un carnaval de llanto.
El corazón vacío mendiga una gota de su gloria.
Tu misericordia es mi guarida, mi consuelo.

60

Dios, nos botaste como a un perro muerto.
Mordimos el polvo y nos pasaste por el fuego.
Tus discípulos levantan tu bandera y tu paz,
garantizándose protección al obediente y fiel.

El ejército sin Dios como tutor se perderá.
El auxilio humano más eficaz es infructuoso
si el Señor no es quien dirige la contienda.
Las maravillas germinan de la sumisión a Dios.

61

En esta hora borrascosa te ruego de rodillas,
te imploro que me escuches y me concedas
lo que requiero para no hundirme más.
Sí, la única y suficiente roca es Jesucristo.

Seré un residente perpetuo de la casa del Padre,
me siento seguro abrazado por el evangelio.
Soy un fidedigno legatario del reino del Espíritu.
Cumpliré mi promesa, tú, ya cumpliste la tuya.

62

Yo, solamente invoco a Dios Padre, siempre,
y no me descarrilo con la religiosidad popular.
El único y suficiente mediador y Salvador es Cristo.
Ellos me golpearán, mas no me derribarán.

Esperaré, postrado a los pies de la santa cruz.
Ellos cosecharán lo que villanamente sembraron.
La prosperidad no cuida el alma humana.
El hombre natural es un vanidoso y un mentiroso.

63

De la cruz corren los ríos de agua viva infinitos
que apagan la sed del alma más cruel.
Este mundo es un desierto seco, sin esperanza.
En cada crepúsculo bendeciré tu santo nombre.

Seré feliz con la sombra de tu poder y amor
y me adheriré a la redención con un pegamento fiero.
Los perniciosos caerán en manos más nocivas.
Al mentiroso le corchetearán la boca de una vez.

64

Líbrame del plan maligno de mis rivales,
de la iniquidad encubierta que pretende cazarme,
de las incesantes confabulaciones de la ira,
de los que usan la calumnia con habilidad.

Suponen que sus fechorías quedarán impunes.
La lengua venenosa se dañará con su propio virus.
En el último día todos le darán crédito al rey de reyes
y el salvado reposará en la gloria eterna.

65

La cosecha fue tan fructífera como lo fue la siembra.
Dios es quien golpea la puerta del alma caída.
La meta culmen es ser saciados por el Espíritu Santo.
Tú afirmas las montañas, la fe y las bendiciones.

El que teme a Dios con sabiduría prosperará.
El río de Jesús riega la tierra y al ser humano.
En la hora del balance somos lo que sembramos.
El verde prado no es un retoño de la casualidad.

66

Que todo lo que respire alabe a la Santa Trinidad.
Reconozcan pasmados que Dios es el gran arquitecto.
El que no te canta de corazón es un descarriado.
A todos los altivos aplastará como a cucarachas.

Dios creó el alma humana y Él la preserva.
Pones a prueba a cada oveja, refinándola.
Efectuaré todo lo que prometí en la angustia.
Me desvinculo de la iniquidad, con su ayuda.

67

Sin la misericordia somos un caso perdido.
Nuestra cara debe ser el espejo de la gloria.
El camino del evangelio tapizará el planeta
y todos los poblados podrán acceder a la salvación.

El antecedente en el juicio final es la santidad,
no la religión, la raza, el origen o el pensamiento.
Que los continentes le teman al Dios Todopoderoso.
Según la semilla plantada, cada alma dará su fruto.

68

A los que desestiman a Dios los esparcirá con vigor.
Los justificados por su sangre saltarán extasiados.
El rebaño cantará todos los salmos de Dios Padre.
El jinete que cabalga se llama fiel y verdadero.

Él pone de pie a los empantanados en el vicio
y se encarga de que el irreverente viva su deshidratación.
Encadenó toda atadura y viene desde su Sinaí.
Sus enemigos degustarán la furia santa e imperecedera.

69

Si tú no me rescatas del fango, perezco.
Me cansé de suplicarte, y tú no me escucharías.
Pretenden castigarme por un delito que no cometí.
Pago el precio por ser un discípulo del Hijo de Dios.

Los que me rodean me ven como un bicho raro.
No hay paz aquí para la palabra divina.
El libro de la vida no registra al descarriado.
Dios jamás menosprecia al reo, al indigente.

70

Ven en mi auxilio apurando el paso,
confunde la mente de los que me atacan,
que regresen derrotados y con las manos vacías
todos los fanfarrones que rechazan la alianza.

Que sean bendecidos los buscadores de la verdad,
y los redimidos prediquen de la santa cruz sin detenerse,
ensalzando la Palabra por todo medio posible.
Tan afligido estoy que requiero de Él con urgencia.

71

Ahora anciano olvido tus mil bendiciones y amor.
Cristo es la única y suficiente roca del rebaño.
Me refugio en tus mandamientos y promesas,
desde que me convertí al Señor, y hasta la muerte.

Que mi lengua te adore todos los días y semanas,
y en mi último suspiro el Espíritu estará ahí,
y me darás una vida eterna después de ésta,
y abrazaré al que se sentó a la diestra del Padre.

72

El genuino reino de Dios no se instalará aquí.
Vendrá al final, con los resucitados del Salvador.
La justicia y la paz en los cristianos es un inicio,
y el juicio final colocará a cada uno en su sitio.

Salvará a los humildes y pisoteará al arrogante,
y el cielo y la tierra pasarán, no serán más.
Contender con el Padre es una sublime necedad.
La sangre de los mártires de la fe es pulcra.

73

La prosperidad del inescrupuloso es temporal,
precaria y fatal, con un corolario sempiterno carmesí.
El Israel de hoy es la santa iglesia de Cristo Jesús
que el Padre ama, con propósitos distintos y sempiternos.

No envidiaré al deshonesto y reiré al último.
Se consumirán, arderán como pasto, en un tris.
No hay satisfacción en los que desestiman la resurrección,
y la gloria del mundo es un fuego artificial breve.

74

Dios necesita purificar a su propio rebaño,
como parte de la herencia, de la salvación en sí.
Los contrarios tienen sus días y horas contados
y el daño que causan permanece bajo control.

Una parroquia quemada no es un alma desatendida.
El único profeta del final será la Escritura misma.
Nadie se burlará por siempre del nuevo pacto.
La aflicción en el justo es aseo, madurez y humildad.

75

Dios ya juzgó a su pueblo por medio de la cruz,
y las tinieblas y el mundo se condenaron.
La resurrección y la gloria son hechos concretos.
La fe sólida en Cristo Jesús es la única ruta.

La puerta está abierta para el que le invocare.
El arrepentimiento cierto es abrazar a Jesús.
La hora del juicio es un componente de su agenda.
El Padre ensalza a aquel que se humilla ante Cristo.

76

Los poderes que atacan a la iglesia fenecerán.
La nueva Jerusalén descenderá entre aplausos.
La santa cuidad es la capital del reino, del reino de Dios.
El regreso del Hijo de Dios será cinematográfico.

Toda flecha que le lancen se quiebra en el acto.
El redimido pelea una guerra que ya se ganó.
Nadie tolera el enfado santo de Dios Padre.        
 Los mansos recibirán la tierra por herencia.
                                                                  

77

Todo aquel que le suplica a Dios es escuchado,
la angustia del alma compasiva no le es indiferente,
esa que levanta sus manos al cielo sin sucumbir.
El consuelo humano elaborado aquí es improductivo.

El insomnio en oración es parte del procedimiento.
El Padre te rescatará del fondo del agujero.
En estas circunstancias, el pasado se ve hermoso.
La voz de Dios tritura todo cimiento que moleste.

78

El discípulo del Salvador es infiel, Dios nunca.
Él instaló su gloria y su ley en la iglesia.
El Nuevo Testamento registra el pensamiento de Dios
y la siega de la rebeldía siempre es la misma.

El que le confiesa todo sentirá ríos de agua viva
en su alma que le limpiarán y le tonificarán.
Cuando corresponde, el enojo divino baja con todo.
Acepta hoy a Jesucristo como tu Señor y Salvador.

79

Si Jerusalén fue destruida, la reconstruirán;
si tu ser está en el suelo, el Espíritu lo elevará;
si la casa de Dios fue derribada y quemada,
tal vez sea una metáfora sobre el estado de tu alma.

Dios no avergüenza al vasallo de Cristo veraz.
Es difícil enfadar al Padre, mas algunos lo logran.
Él olvida todo en aquel que se arrepiente de corazón,
porque su misericordia atrapa a la actitud piadosa.

80

El Padre pastorea el rebaño, a través de Jesucristo,
en el ministerio de la Tercera Persona de la Trinidad.
Él los ilumina con la Palabra, con su gracia;
y restaura a la oveja que lo solicita con sollozos.

Si pides perdón, el enfado de Dios concluirá.
Te someterás a los mandamientos sin dobleces,
y en tus ojos limpios se divisará el amor divino.
El redimido reside en tierra firme, con su espada.

81

Si me someto sin vacilaciones al evangelio puro,
Dios desbaratará a mis contendores y perseguidores.
En la evangelización no somos celosos ni vigorosos
y siempre nos estamos equivocando o desvaneciendo.

El estatuto de Dios es el único de la santa iglesia.
Todos vivimos en algún momento en Egipto.
Todas las plegarias se elaboran sólo a través de Cristo.
Él alimenta a su pueblo con lo mejor, y abundantemente.

82

Todos los gobernantes le rendirán cuenta a Dios.
Los jueces que son influenciados por el dinero
también explicarán en detalle su putrefacción.
Cada peatón tiene derecho a la equidad.

Los huérfanos y desposeídos deben ser protegidos
por los poderes ejecutivo, legislativo y judicial.
El presidente del país es el primer servidor.
La economía pensará en el hambriento y en el afligido.

83

Dios, usa tu poder a favor nuestro hoy.
Los que detestan la nueva alianza inflan el pecho
y ponen su mejor inteligencia para perforar el reino.
No quieren ver a la iglesia como un solo cuerpo.

El complot es gigante en contra de Su voluntad
y parece que ninguno de ellos faltará a la blasfemia.
Todos ellos serán guano, que abona la tierra.
Serán deshonrados, humillados y aterrados.

84

Cuan dulce es el sofá de la casa del Padre,
que hermoso es llorar y orar en la capilla.
Le cantaré al Dios vivo con un corazón de fuego.
Hasta las flores y aves son alimentadas por su amor.

Dichoso es el que confía ciegamente en el Nazareno.
La vía a la morada eterna posee muchas espinas.
Dios está muy atento a las plegarias de los suyos,
de aquellos que buscan la cara del León de Judá.

85

Jesús, fusionó el cielo y la tierra en un reino,
es la encarnación del Verbo de Dios, que nos visitó.
La puerta de la salvación del alma se abrió para todos.
Jesús de Nazaret es la plenitud de Dios, es Dios mismo.

Eres paciente y misericordioso con el descarriado,
pero todo aquello o aquel que estorbe será quitado.
La justicia, la paz, la gracia y la verdad, vienen de ti.
La verdad camina en la tierra, la justicia es divina.

86

Dios, engoma tus oídos a mis lamentos,
porque estoy botado en el suelo, derrotado.
El ser un siervo me ha traído demasiados líos.
A ti clamo, y continúo empantanado y asustado.

Agradezco que seas un perdonador sobrenatural.
De una angustia paso con el tiempo a otra
y tú siempre me libras del mal y la desazón.
El petulante se indigna con los hijos del Señor.

87

El Nazareno se sentó en el monte santo
y abrió las puertas del templo de par en par.
La iglesia es la embajadora del reino de Dios.
En su hora, la nueva Jerusalén bajará.

De la madre iglesia germinan los hijos de Dios;
los conceptos del cielo, desde la santa Palabra.
El cuerpo de Cristo Jesús nace de la sangre preciosa.
Cada miembro del rebaño compone el libro de la vida.

88

Con Cristo en mí y hundido en la depresión.
Me da la impresión de que me cerraron el cielo.
Estoy cerca de la muerte, tú eres la resurrección.
En los demás soy una piltrafa, un caso perdido.

Dios es quien regala la vida y la concluye.
Dormirse para siempre en los brazos de Cristo Jesús
es maravilloso y un anhelo en todo creyente sincero.
Tú pruebas al cristiano hasta el último día.

89

La historia es un caballo y Cristo es el jinete,
Dios es fiel e inalterable en lo que prometió,
el nuevo pacto aquí dura hasta su regreso.
Nada ni nadie es semejante al Redentor.

Ningún movimiento o viento escapa a la mano divina.
Tú eres el creador del universo y del ser humano.
El rebaño que te aclama es inteligente y sensato.
El Unigénito del Padre es el primogénito de María.

90

Dios es eterno, el alma es eterna, la piel no.
La salvación es eterna, la condenación es eterna.
La existencia posee sentido cuando se aferra
a la santa cruz, al evangelio puro y sencillo.

La conversión a Cristo es sinónimo de pía sempiternidad.
Ni el más mínimo error se esconderá del Padre.
La vida de un ser humano es un soplo, un tris.
La única buena noticia es la redención del alma.

91

El que reside en el refugio de la Santa Trinidad
será protegido, bendecido y restaurado.
Él te librará de los perseguidores y las plagas.
Él es tu coraza, su Palabra es tu seguro.

No le temerás ni al terror ni a las balaceras,
ni a los virus ni a las matanzas ni a lo tenebroso.
El desastre le afectará a muchos, mas no a ti.
El necio segará en abundancia, lo que plantó.

92

La santidad es por mérito divino, por su gracia.
La obra humana sin la presencia del Espíritu
es una escoria, y terminará en el tarro de la basura.
El hombre natural no comprende lo sobrenatural.

De un solo golpe los impíos perecerán por siempre.
Brotan como la hierba y se quemarán como pasto seco.
Y Tú eres invariablemente el rey de reyes.
El crecimiento del santo llegará al mismo cielo.

93

La magnificencia es la vestidura del Padre,
y lo gobierna todo sólo a través de Cristo Jesús,
en el ministerio del glorioso Espíritu Santo.
Su trono es una roca sempiterna, el Salvador también.

Un Dios que es santo demanda santidad
en el alma y proceder de cada oveja.
El poder del Señor es inconmovible e infinito.
La presencia de Dios es por los siglos de los siglos.

94

La venganza es de exclusiva propiedad de Dios.
Él paga a cada malvado y déspota lo suyo.
Cada perverso e impío recibe su merecido,
en el día y hora que él determina, irreversiblemente.

Dios tolera algunas irreverencias con increíble paciencia
porque anhela el arrepentimiento hondo del pecador.
La conducta del inconverso es vanidad y egoísmo.
El socavón para el indiferente con Dios ya se cavó.

95

Adoremos a la única y suficiente roca que es Cristo,
al único y suficiente Redentor que es Cristo.
Permanezcamos atentos al sermón del monte
y hagamos de los mandamientos el pan de cada día.

Presentémonos ante él con un himnario
que rebalse nuestra alma, con canciones santas.
La Santísima Trinidad es nuestro Hacedor y amo.
Los hijos escuchan la voz del Rabí y le siguen.

96

La justicia en un discípulo de Cristo Jesús,
es su carta de presentación, su farol encendido.
Se anunciará al Mesías en los cinco continentes.
Las bendiciones de Jesús acolcharán todo el globo.

Que absolutamente todas las alabanzas y plegarias
sean para Cristo Jesús, sin excepciones o triquiñuelas.
Que todos los bailes y peregrinaciones sean para él, sin excusas.
Que todo lo que respire alabe a la Trinidad.

97

Aprende a detestar todo vestigio de idolatría.
Nausearás sobre el paganismo de la gran ramera.
Nadie se librará del agudo juicio final.
Las imágenes religiosas de madera son estiércol.

Corazones podridos le cantan y le hablan a imágenes.
Rezarle o invocar a un muerto beato es espiritismo siempre.
La gloria de Dios no coincide con esta religiosidad popular.
Sólo a Cristo exaltaré, sólo a él le oraré, directamente.

98

Sólo Jesús de Nazaret hace maravillas y milagros.
Sentado a la derecha de Dios Padre, nos socorre.
Su brazo te rescata del agujero más profundo.
El último poblado del orbe sabrá del Príncipe de paz.

Si él resucitó, todos vamos a resucitar con él.
Todos estamos atentos al repentino arrebatamiento.
La probada rectitud sólo proviene de Dios Padre.
Que todo ser humano sea reverente ante su Palabra.

99

Yo soy el Cordero de Dios que quita el pecado.
Yo soy el camino, la verdad y la vida,
yo soy la puerta, el buen pastor, el Mesías.
Toda alma sensata le temerá, le adorará.

Tú eres tres veces santo, la encarnación de Dios.
La suma de los redimidos por su sangre preciosa
conforman su santa iglesia, su pueblo, sin etiquetas.
El reglamento del Espíritu Santo es miel, sabiduría.

100

Que todos le canten a Dios, con una sonrisa.
Que el servicio a la gloria divina sea un deleite.
Preséntate en el altar con dicha y agradecimiento.
Reconozcamos que el único Creador es Yahvé.

Él hizo al ser humano y a su grey, con amor.
Somos ovejas de su redil, de su propiedad,
porque fue él quien dio su vida por nosotros.
Su misericordia no posee confines ni tropiezos.

101

Cuando el Espíritu Santo se deposite en mí
lograré entender el sendero de la buena nueva.
Haré de la integridad la razón de mi existir.
Me desligaré de la impiedad, del mal.

No visitaré a los que interpelan al Hijo de Dios.
Los leales al Mesías son mis compañeros de ruta.
Le ruego al Padre un buen aseo a mi alma.
Derribaré algunos muros que impiden el avance.

102

Dios, respóndeme con rapidez en este terror.
Estoy desfallecido, apaleado y desnutrido.
Mi piel es la de un cadáver sobre dos pies.
Soy una sombra que transita por la noche.

Todavía queda plazo para la misericordia.
Cuando la gracia concluya, todo se develará.
Los redimidos se unen con llaneza, hacia la meta.
El tiempo y el espacio en su reino no existen.

103

Mi espíritu, alma y cuerpo te ensalzan.
Él es el único y suficiente perdonador y purificador.
Por sus llagas fuimos sanados, restablecidos.
Él rejuvenece, da energías y un propósito.

Moisés, los profetas y sacerdotes fueron la antesala.
Se requiere de obcecación para exasperar al Padre.
El Padre es generoso con los fieles a su Hijo.
El que hace de la Palabra su obra es un elegido.

104

Dios, quedo perplejo con la acción de tus manos.
Todo proviene del Padre, mas el libre albedrío es tal.
Él es el fundador de la materia y del espíritu,
el que le proporciona agua al río y al hombre.

Los fundamentos del cielo son inamovibles y férreos.
Él bendice con el pan y es el pan de vida eterna.
La iglesia es una extensión del Verbo encarnado.
La voz del Todopoderoso es temible, transformadora.

105

Abraham fue oficialmente el primer gran creyente.
Todo comenzó con Abraham, Isaac, Jacob y Moisés.
Somos abrahámicos, vástagos del primer patriarca.
No olvidamos sus maravillas a través de la Historia.

El Israel de esta época es la santa iglesia.
Es la era de la gracia, del Espíritu Santo.
El pacto con Israel y la iglesia es perpetuo.
Todo aquel que es librado de Egipto se regocija.

106

Dios me ha perdonado demasiadas veces,
es misericordioso con el que se arrepiente.
El egipcio no se compenetra con su gloria.
Ninguno de los contrarios sobrevivirá al juicio.

El fuego es la última morada del altivo.
El paganismo beatificado desaparecerá del orbe.
Demoleré en mí todo lo que él me solicite.
Las obras corruptas ahogan a su ejecutor.

107

La historia enseña que plasma lo que promete,
el mayor testimonio lo expone el discípulo de Cristo.
En medio de tu desierto clamarás por agua de vida
y subordinarás tu senda a la nueva alianza.

Algunos fueron librados desde la sombra de la ruina,
rozando el ataúd, la humillación total y el horror.
Pulverizó todos los cerrojos y las contrariedades.
El huracán es el preámbulo de la serenidad sólida.

108

Que cada instrumento eleve su celestial sonido.
En medio de los mundanos actuaré como una loa.
Cristo Jesús es la única y suficiente verdad.
La aflicción del justificado por la fe es definida.

Cristo es el rey, el magistrado y el legislador.
El Espíritu nos traslada a la ciudad sempiterna.
Antes de comenzar la dura lucha, la batalla,
el cristiano ya se impuso, por la fe, en el Nazareno.

109

No tengas piedad de los demonios que te atormentan,
mediante el ayuno el Espíritu los expulsará.
Dios, agranda y fortalece los cancioneros piadosos.
El chofer de mi azarosa embarcación es el Crucificado.

Al inconverso lo atrapará su propio enrejado.
La posteridad del malvado es la condenación y el lamento.
El que persigue al débil chocará con una roca.
Bendecir siempre y no maldecir es la instrucción.

110

Cristo Jesús se sentó a la diestra del Padre.
No se detendrá hasta que el último enemigo
del evangelio sea abatido irreversiblemente.
El que vendrá con su sable se llama fiel y verdadero.

El señorío, la victoria, la gloria y la santidad
le pertenecen al Salvador desde y por siempre.
El vocablo del Todopoderoso es inquebrantable.
El lloro y crujir de dientes es el grano del desobediente.

111

Con los otros redimidos adoraré a la Trinidad.
Los de recto corazón dan un testimonio válido.
Las hermosuras de su creación son la primera Biblia.
La puerta de la justificación por la fe sigue abierta.

El único clemente y misericordioso es el Rabí.
El Espíritu Santo alimenta a los discípulos.
Todos los mandamientos son puros y perfectos.
El sublime sufrimiento del Gólgota era parte del plan.

112

Dichoso es aquel que tiembla ante Su presencia
y que se alboroza escudriñando su Palabra.
Será bendecido él y sus vástagos, por su pureza.
El tesoro de la nueva alianza es la mayor riqueza.

La santa iglesia es la luz en este planeta gris.
El generoso es juicioso, un retoño de la sabiduría.
Estoy confiado sobre la única y suficiente roca.
Los deseos carnales son humo en un fuerte viento.

113

Jesús es el único y suficiente nombre dado a los hombres,
y su nombre está sobre todo nombre y credo.
Bendecir su santo nombre de sol a sol es benigno.
Es un privilegio ensalzar al Creador del cosmos.

Cada rincón del globo conocerá el nuevo pacto.
El Dios que se hizo hombre restaura al pobre.
El indigente redimido un día será como príncipe.
Él aniquila esa esterilidad que ofende al Padre.

114

Fui liberado de mi Egipto personal por su sangre
y en la casa de Dios participamos de la santa cena.
Los demonios huyen ante la presencia del Espíritu.
La única y suficiente cabeza de la iglesia es Jesús.

Dios Espíritu Santo es el único vicario del Salvador.
El cielo y la tierra son el magno escenario.
Todos los seres humanos se postrarán ante Él.
El sediento puede beber de la fuente de agua eterna.

115

Que la totalidad de la gloria sea para Él.
Que la totalidad de la honra y cánticos sean para Él.
Las imágenes religiosas son paganismo puro.
No hablan, no escuchan, no sienten ni piensan.

La santa iglesia sólo le baila al Nazareno.
La totalidad de nuestra confianza y plegarias
se dirigen solamente a través de Jesucristo,
al Padre, en el ministerio del Espíritu Santo.

116

Yo amo a Cristo porque él me amó primero.
Él tuvo aprecio de mí y de mis peticiones.
Que no exista el día en que no le invocare.
Lo que es imposible, para Él es rutinario.

Todo en Dios tiene un propósito final y superior.
El fondo del pozo es el hábitat del extraviado.
Desde que resucité soy un viviente, un inmortal.
La muerte de un santo es un instante glorioso.

117

Gloria a la Primera Persona de la Trinidad.
Gloria a la Segunda Persona de la Trinidad.
Gloria a la Tercera Persona de la Trinidad.
Gloria a la Santísima Trinidad, al Hacedor.

Alabado y adorado sea Dios Padre,
alabado y adorado sea Dios Hijo,
alabado y adorado sea Dios Espíritu Santo.
Alabemos y adoremos a la Santísima Trinidad.

118

El que acepta a Cristo en sí no fallecerá jamás.
Hasta el último minuto de la era de la gracia
podemos recurrir a su misericordia, a la cruz.
La manada testifica que Dios responde la plegaria.

Bajo el abrigo del Padre no le temo al hombre.
Los que humillan al cristiano conocerán Su enojo.
En la casa del salvado hay júbilo y paz.
El domingo, el día del Señor, es especial.

119

El Nuevo Testamento le limpia la cabeza al joven.
El Espíritu es el primer profesor de la Escritura.
El salvado es un transeúnte en esta dimensión.
El ataque a un siervo viene de cualquier lado.

En Jesús descansa el ansioso, el cargado, el nervioso.
El entendimiento de la Palabra lo da el Espíritu.
Dios jamás desestima a los que llamó a su causa.
El nuevo pacto es la única luz de la humanidad.

120

Cuando le lloré con sinceridad y de rodillas
él me socorrió y me libró de los calumniadores.
A la lengua venenosa la matará su propio tóxico.
Nadie a mi alrededor aspira a la paz del Señor.

El discípulo se divorcia de la agresividad.
Los enemigos del ser humano son tres:
el diablo, la carne y el mundo.
La guerra la ganó Cristo en la bendita cruz.

121

Dios no falta, no falla, no se equivoca.
El pedregoso camino a la Canaán celestial
es Jesucristo mismo y nosotros le seguimos.
El Espíritu te acompaña todas las horas.

Dios no vacila, no duerme, no se relaja.
Es el guardaespaldas personal de la iglesia.
Nuestra obligación es ser un hijo del Protector.
Cristo es mi pastor, por eso estoy pleno.

122

Es una felicidad asistir al culto de adoración.
El templo del Señor es la puerta del cielo.
Aquí se da la comunión entre los hermanos.
El custodio del rebaño no veranea jamás.

La nueva Jerusalén bajará del cielo de Dios.
La paz y la armonía intramuros serán totales.
Me presentaré en el tabernáculo de la fe
y la salvación del alma bajará por su gracia.

123

Todas mis esperanzas las dirijo sólo a ti,
tú que estás sentado a la derecha del Padre.
Me concentro en los designios de tu poderosa mano
pretendiendo ser un galeote fiel y perseverante.

Ten piedad de nuestras innumerables imperfecciones.
Soy consciente de que soy un servidor torpe y lento.
Dios, prospera a tus hijos en lo material, por favor.
Es difícil tolerar al millonario y al arrogante.

124

Nos asaltaron, mas continuamos vivos.
Nos mojó el agua, mas no nos ahogamos.
El Padre nos cuida de la rabia de los perros.
El viento inclina el trigo sin desarraigarlo.

Él siempre nos prepara una puerta de salida,
también en el valle del dolor que todo cristiano
en algún momento visita, por variadas razones.
No hay otro nombre dado para el auxilio.

125

Los muros que nos cuidan les son inalcanzables
y una fe sana es robusta como un monte de piedra.
El designio no está en la mano del mundano
y el devenir de la grey posee un solo patrón.

Dios, entrega una singularidad prosperidad y auge
a los corazones que transitan por tu sendero,
a los que huyen de la pecaminosidad, de las sombras.
El que sale del lago termina en el lodo.

126

El principio de la vida gloriosa y eterna
comienza con la muerte, con el ataúd cerrado.
Terminarán el lamento y las duras pruebas.
Nuestros colegas serán los serafines y los querubines.

El que planta la semilla del evangelio puro
cosechará frutos imperecederos y sobreabundantes.
El que sufrió por la predicación de la Palabra
se reirá por siempre acostado en una hamaca.

127

Todo cimiento sin el nuevo pacto como base
vivirá su apogeo temporal y se destruirá
como un castillo de naipes y desaparecerá
de la memoria de los hombres y de los libros.

El que no mira la cruz ya está muerto.
Si Dios no respalda al centinela, todo es inútil.
Es él quien bendice el pan y la vida.
Nuestra herencia perpetua viene de Dios Padre.

128

Dichoso es el que tiembla ante Su presencia,
dichoso es aquel que adora al Nazareno.
La familia normal es una creación del Padre,
la gran familia inseparable es la santa iglesia.

Lo primero es concentrarse en el reino de Dios,
hacer carne los conceptos del Nuevo Testamento,
lo demás es una consecuencia del buen proceder.
Jerusalén es la capital del plan del Espíritu Santo.

129

Ser cristiano y ser joven es complicado.
Los santos son todo un lío en este pérfido mundo.
Los rivales del nuevo pacto serán desparramados.
Nada prevalecerá sobre la manada pequeña.

Dios pulveriza la siega de los inicuos y sucios.
Se avergonzará por siempre el que no se convirtió.
Toda obra irreligiosa se quemará y será humo negro.
Que el Señor bendiga a los corazones predispuestos.

130

La única esperanza es la sangre preciosa
y sólo Dios llega hasta el fondo del pozo
y oye todas las plegarias de correcta intención,
sin detenerse jamás en los pecados perdonados.

Sólo Jesucristo perdona las transgresiones, directamente,
con la asistencia o auxilio del Espíritu Santo.
Mi confianza se basa en lo revelado por Él
en la Escritura, en la piadosa salvación que ofrece.

131

El que navega en la barca de Cristo Jesús
sentirá y verá las tempestades y turbiones,
mas esta barca no naufraga ni se asusta.
Muchos creyentes y fariseos navegan solos.

Aquel que se humille ante Dios Padre
será ensalzado cuando fuere el tiempo prescrito.
Aprenderé a contemplarte en total mutismo.
La iglesia espera el cumplimiento de la Palabra.

132

La aflicción de David y del Hijo de David
son elementos del inconmovible plan del Padre.
Cada discípulo será una casa de Dios viva,
dando acatamiento en sí a la nueva alianza.

Los servidores tendrán sus manos limpias.
El compromiso con el hombre caído es férreo.
Los fieles al rey de reyes compartirán su gloria.
La iglesia es la embajadora de sus designios.

133

La armonía de los hermanos en Cristo Jesús
servirá de potente testimonio a los ofuscados.
La paz y el amor fraternal los conducirá
al edén bajo el báculo del Espíritu Santo.

La fe firme de los salvados en Cristo
es un pilar en donde el ciego se afirmará,
porque son la luz y la sal del mundo.
La salvación es la gran responsabilidad de la grey.

134

Canten sin agotarse a la Santísima Trinidad,
bendigan el nombre de Jesús en todo minuto.
La grey considera que la parroquia es un tesoro.
A la casa de Dios asistiremos permanentemente.

Aten vuestras manos al cielo, a Dios Padre.
Desde su trono, él bendice a sus retoños.
Desde su trono creó todo lo invisible y visible.
Los pastores son los primeros en adorarle.

135

El Señor nos escogió y no nosotros a él.
Alabémosle con un corazón humillado y derretido
porque él en todo momento es benigno y piadoso.
Jesucristo es el rey de reyes y señor de señores.

El paganismo elaborado o religiosidad popular
también es basura, un cáncer a extirpar.
Ninguna imagen de yeso aprobará el Espíritu Santo.
Que todos los bailes sean sólo para el Redentor.

136

Adoren a Dios porque está sobre todos y todo,
porque es benigno, maravilloso, sabio y generoso;
porque creó el cielo, las estrellas y todo,
porque es infalible, inmortal, eterno y justo.

Adoren a Dios porque rompe todas las cadenas,
porque es misericordioso con el que se arrepiente,
porque pastorea a sus ovejas en todo escenario,
porque prepara una impresionante herencia.

137

La inmortal Jerusalén es la patria de la grey,
la esclavitud es temporal en el hombre de fe.
La verdad, el Verbo encarnado, nos hace libres.
La cautividad quedará apresada y enterrada.

La plegaria del discípulo siempre es requerida
y la alabanza cierta espanta demonios y penas.
Aun en la cárcel, el cristiano adora a Cristo Jesús.
La nueva Jerusalén bajará en gloria y majestad.

138

En medio del paganismo fino le cantaré a Cristo,
en medio del estúpido esoterismo le cantaré a Cristo,
en medio del humanismo puro le cantaré a Cristo.
Entraré al templo y me postraré ante él.

El día que tuve sed, me pusiste un río limpio.
Todos los reyes y señores te rendirán cuenta.
Al arrogante o altivo lo mira de lejos.
El Señor te salvaguarda de la furia de tus rivales.

139

Dios es omnisciente, omnipotente y omnipresente.
Sabes todo lo que los hombres hacen y piensan.
Nada te es oculto y para ti todo es posible.
Estás presente en todos los lugares a la misma vez.

Dios es Todopoderoso, perfecto y tres veces santo;
es misericordioso, majestuoso, justo y amoroso.
En la oscura noche ves como si fuera mediodía.
Escudriña lo más profundo del corazón.

140

Dios, cúbreme de los caprichos de la violencia,
de la mente que planea fríamente dañarme,
de los que usan su lengua como si fuera una cuchilla,
de la infamia y de los que se descomponen con ira.

Dios, líbrame de los tentáculos del enemigo
y cuida la integridad de todo mi ser.
Que los anhelos de la perfidia sean triturados.
El despiadado caerá en su propia trampa.

141

No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal
y tuya es la gloria, el reino y el poder, por siempre.
Perdona mis pecados como yo perdono al prójimo
y te entrego el control de mi terrenal lengua.

Que la bondad prevalezca en todo proceder.
Sepárame de aquellos que practican la iniquidad
y recibir la reprimenda de un santo es benévolo.
El que no mire sólo a Cristo Jesús ya se extravió.

142

Alzando mi voz, le ruego que escuche.
Estoy abatido y agónico y se lo señalo.
Me lanzaron una red por donde caminaba
y todos me dan vuelta la cara, por mi miseria.

Estoy en el absoluto desamparo y sin hogar.
Mi guardaespaldas es el viento, las fumarolas.
Mis enemigos son más robustos que yo.
Estoy preso, atrapado y tú eres mi esperanza.

143

Estoy plenamente confiado en tu piedad y justicia
y no intentaré un debate contigo jamás
porque delante de tu presencia nada somos.
La dicha consiste en ser salvado por su sangre.

Es emocionante examinar tus bellísimas obras.
Lo único que apaga la sed es el Nuevo Testamento.
Dios, si no me acoges, seré un muerto viviente.
Enséñame a ser un fiel discípulo del Príncipe de paz.

144

La única y suficiente roca es el Redentor.
Volver al huerto del edén es mi gran anhelo.
Acabará el llanto, el desempleo, la enfermedad.
Jesús es la única y suficiente cabeza de la iglesia.

El ser humano es vanidoso, egoísta y orgulloso.
La existencia es neblina que se desvanece.
El Todopoderoso se hizo carne, huesos y piel.
Que las acciones mías sean fecundas y limpias.

145

Te cantaré desde hoy y por la eternidad.
El único digno de recibir plegarias y bailes
es el Verbo encarnado, Jesús de Nazaret.
En todas las generaciones se reconoce tu majestad.

En la gloria de tu Palabra meditaré tus obras.
Las bendiciones de los hijos son el testimonio.
Al clemente Creador le cuesta mucho enojarse.
El único refugio del oprimido es el Nazareno.

146

El único consuelo en la angustia extrema
es Dios Padre, a través del Salvador,
en el glorioso ministerio del Espíritu Santo.
No confíes en los grandes hombres, sólo en Jesús.

Un pensamiento sin luz es un tren descarrilado.
Una plegaria no elevada a Jesús es fatal,
es él quien da vista a los ciegos y a los necios.
Hoy su pueblo escogido es la santa iglesia.

147

El autor de cada salmo es el Espíritu Santo.
En la nueva Jerusalén acogerá a la iglesia.
Sólo él restaura al humillado, al quebrantado.
El tamaño de cada grano de arena conoce bien.

Está informado de las intenciones de cada célula cerebral.
La historia del cosmos reside en su dedo meñique.
Echa todas tus cargas y líos a los pies de Cristo.
Los términos del Salvador jamás pasarán.

148

Que los serafines y querubines le alaben,
que los planetas y estrellas le alaben,
alábenle desde las montañas hasta el mar,
que cada discípulo le alabe hasta morir.

Todo se subordinará al cumplimiento de la profecía,
todo lo estipulado en la Escritura ocurrirá.
El príncipe y el menesteroso le rendirán cuenta.
El único nombre que pronunciarás es Jesús.

149

Todo el rebaño adorará sólo Su nombre,
la iglesia está muy agradecida con el Hacedor,
somos todos hijos y legatarios del rey de reyes
y Dios ama intensamente a cada oveja.

A los humildes y postergados elevará,
exterminará todo lamento y persecución.
En cualquier momento del día le adoraré.
Compartirá su gloria con cada justificado.

150

Cantémosle a la Santa Trinidad en la parroquia,
calles, hogares, cárceles, hospitales y prados.
Cada ser reconocerá sus milagros y proezas.
La alabanza al eterno Dios será inmortal.

Que cada guitarra y batería le alabe,
que cada flauta y pandero le alabe.
Todo lo que respire enaltezca al Redentor.
Que absolutamente toda canción sea sólo para él.


FIN del libro "Al Himnario del Salvador"


ANTOLOGÍA DE POEMARIOS
http://antologiadepoemarios.blogspot.com


De la antología “Las sotanas de Satán”